
Los primeros gobiernos constitucionales de la flamante República Dominicana tuvieron que hacer frente a numerosas dificultades. La ley de Bienes Nacionales de 7 de julio de 1845 impidió que la Iglesia recobrase los bienes confiscados por Boyer, indisponiéndola con el gobierno de Pedro Santana (1844-1848). El creciente carácter dictatorial del gobierno hizo que varios diputados y senadores cerraran filas con la oposición. A esos dos problemas se agregaron las dificultades económicas causadas por los excesivos gastos militares destinados a repeler una invasión haitiana, el deficiente manejo de las finanzas y la prolongada sequía que arruinó la cosecha de tabaco, privando al gobierno de importantes ingresos fiscales, lo que condujo a una devaluación de la moneda en un 250 por ciento.

Manuel Jimenes
(Manuel Jiménez o Jimenes; Cuba, 1808 - Puerto Príncipe, 1854) Militar y político dominicano. En 1848, tras la renuncia de Pedro Santana, se hizo con el poder, pero inmediatamente tuvo que hacer frente a la invasión haitiana. Incapaz de contener la invasión del emperador Soulouque (1849), se vio obligado a recabar el apoyo del general Santana. Éste, tras vencer a los haitianos, derrocó a Jiménez.
Enfermo y deprimido por la mala situación económica, Pedro Santana renunció el 4 de agosto de 1848 y en su lugar ocupó la presidencia el ministro de Guerra y Marina, Manuel Jimenes, un antiguo trinitario de tendencia liberal. Sin dotes para gobernar, Manuel Jimenes fue aflojando paulatinamente las riendas del poder. Disolvió los cuerpos de infantería del Ejército para que sus hombres pasaran a cultivar los campos, además de granjearse la antipatía de sus simpatizantes por poner trabas al regreso de algunos trinitarios, pese a que él mismo les concedió una amnistía general.
Una tercera invasión haitiana en 1849, aplastada
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