
Tercera República
La Tercera República:
La fragua de nuestra contemporaneidad
Por TIRSO MEJÍA-RICART
Material escrito en dos (2) entregas: 11 mayo, 2013 y 18 mayo, 2013
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Este periodo comprendido entre el final de las dos grandes ocupaciones militares norteamericanas (1924 y 1966), es vital para comprender la sociedad dominicana de la actual Cuarta República. Este incluye el régimen liberal paternalista de Horacio Vásquez, la llamada Era de Trujillo, y el Postrujillismo, que condujo a la Segunda Ocupación Militar Norteamericana.
La actuación de Desiderio Arias que dio pretexto para el desembarco de las tropas norteamericanas, y luego su retirada a Santiago a cambio de garantías personales, afectó su imagen de nacionalista intransigente; y por su parte el gobierno de Horacio Vásquez, cuyo régimen rechazó la ley que hacía obligatorio un día de asueto semanal para los trabajadores y le negó el reconocimiento al movimiento obrero. Al imponer la llamada Prórroga de Poderes por dos años con una interpretación antojadiza de la Constitución vigente, y luego la modificó para intentar reelegirse, abandonando una de sus banderas de lucha tradicionales; aunque mantuvo en lo personal una conducta honesta, permitió que la corrupción se manifestara en los ministerios y el Congreso Nacional. Todo ello, junto a la crisis económica mundial, la falta de financiamiento público y la ruptura de su alianza con Velásquez, prepararon la caída de ese gobierno.
La guerra civil se convirtió en un mal crónico que terminó por desorganizar totalmente la vida económica y la administración pública. La recién nacida burguesía, sin poder para gobernar por sí sola, se agrupó alrededor de esos caudillos, poniendo su nota de moderación, corrupción e intrigas en cada partido, a la vez que facilitaron la penetración norteamericana.
En 1916 hubo una insurrección de Desiderio Arias, contra Jimenes. Éste trató de comprarle armas a EUA para defenderse, pero los americanos pretendieron llevar sus exigencias hasta convertir al Presidente en una figura decorativa impuesta por sus bayonetas. Jimenes renunció y los norteamericanos establecieron un gobierno militar de ese país. En la dictadura de Trujillo pueden distinguirse claramente cuatro etapas: la primera, de febrero del 1930 al 1940, en que éste siguió el patrón tradicional de las dictaduras caribeñas: enriquecimiento del jefe y seguidores, alianza con intereses norteamericanos y represión de la oposición; pero en lo administrativo mantuvo disciplina fiscal y control de los medios de comunicación, el crecimiento de la red de carreteras y la canalización de los grandes ríos, que favorecieronla agricultura y el comercio.
La segunda etapa, del 1941 al 1949, coincidió con la Segunda Guerra Mundial y la post guerra, caracterizada por la inestabilidad política, amenazas contra su régimen, pero hubo ajustes, ordenamiento económico, auge de las exportaciones y superación de las dificultades gracias a la Guerra Fría y manipulación exitosa de esas dificultades. La tercera etapa, del 1950 al 1955, de apogeo de la tiranía, que llevó a Trujillo al control económico, político e ideológico hasta niveles extremos; pero durante el cual se produjeron avances indiscutibles en los campos de la educación, la salud y una incipiente industrialización en la vida urbana.
En la última etapa, del 1956 al 1962, de crisis final y agonía de la tiranía, durante la cual el repudio continental, la Iglesia Católica y sobretodo de una nueva generación de hombres y mujeres que habían sido sometidos por el terror trujillista, se lanzaron a la lucha dentro del país.
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La caída del régimen trujillista fue un proceso iniciado tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Produjo una repatriación armada de doscientos expedicionarios encabezados por Enrique Jimenes Moya, virtualmente masacrados por la tiranía. En 1960 una vasta conspiración encabezada por Manolo Tavárez y Minerva Mirabal, fue violentamente reprimida con asesinatos y torturas; luego se produjo el activismo izquierdista del Movimiento Popular Dominicano (MPD) en la clase obrera, por un tiempo aceptado por Trujillo para espantar a Estados Unidos; le siguió la decapitación de la tiranía el 30 de mayo de 1961, por antiguos colaboradores del régimen encabezados por Antonio de la Maza.
Depués la acción política del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de Juan Bosch, los grupos antitrujillistas organizados a través de la Unión Cívica Nacional (UCN) encabezados Viriato Fiallo, de tendencia conservadora, y la agrupación política del 14 de Junio (1J4), lidereada por Manolo Tavárez, enfrentaron resueltamente el continuismo de Ramfis y Joaquín Balaguer, Luego del ametrallamiento de una multitud que exigía la renuncia de Balaguer; cayó el régimen trujillista que durante 32 años oprimió al pueblo dominicano.
A partir de entonces hasta el 1966 la vida pública dominicana puede resumirse así:
En 1962 la UCN tomó el control del Consejo de Estado creado días antes por Balaguer encabezado por Rafael Bonnelly, que deportó a izquierdistas, pero organizó elecciones libres, ganadas por Juan Bosch y el PRD. En 1963, Bosch estableció una Constitución democrática y se negó a perseguir supuestos izquierdistas. Una conspiración organizada por los cívicos, religiosos y la oligarquía de comerciantes, terratenientes y militares trujillistas, dieron un golpe de Estado en septiembre instalaron un Triunvirato, controlado en lo civil por UCN (Reid Cabral, etc,) y en lo militar por Elías Wessin. Una insurrección en las montañas organizada por el 1J4 fue aplastada y Manolo Tavárez asesinado, lo que confirmó el carácter antidemocrático y corrupto del régimen.
En abril 1965, un movimiento de militares constitucionalistas orientado por Rafael Fernández Domínguez, y en lo político por el PRD dirigido desde Puerto Rico por Bosch, y en el país por Peña Gómez protagonizó un contragolpe para el retorno a la constitucionalidad.
Una reacción militar contra el gobierno constitucionalista presidido por Rafael Molina Ureña, organizada por los agregados militares norteamericanos, que bombardeó el Palacio Nacional y los Campamentos Militares, fue rechazada por el pueblo en armas encabezado por Caamaño, lo que indujo a Estados Unidos a intervenir militarmente.
Tras 4 meses de resistencia heroica, el gobierno constitucionalista de Caamaño entregó el poder a un Gobierno Provisional encabezado por Héctor García Godoy que garantizaba los avances Constitucionales del 1963 y la no deportación de dominicanos; mientras los altos jerarcas colaboracionistas quedaron con el control militar efectivo. Caamaño, Wessin y otros debieron salir del país.
El proceso electoral del 1966 se realizó en medio de una escalada terrorista contra los constitucionalistas y Juan Bosch como candidato, quien tuvo que contentarse con hacer campaña por radio y las ganó Balaguer. Dos meses después se retiraron las tropas extranjeras.
La Guerra de Abril fue una expresión de la lucha social detenida 50 años atrás por la intervención norteamericana y la tiranía trujillista, que trajeron al país más impunidad, subdesarrollo y dependencia hacia Estados Unidos.
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